El Icaro: La Melodía Sanadora de los Curanderos.

Los ícaros te los da la madre selva, a través de sus plantas maestras, por medio de sueños, visiones y sonidos.

Jose A. Razo

5/30/20243 min read

A las 5:30 pm es la cita en la maloca. Voy a mi tambo y me empiezo a preparar; los nervios mezclados con emoción se hacen presentes. En mi morral pongo mi cachimba, tabaco, la maraca y mis collares. En la mano llevo mi cobija porque, aunque parezca increíble, en junio se pone fresco por las noches, y mi almohada para estar más cómodo. Entro al salón, a mi izquierda acomodo mis chanclas. No pasa ni un minuto cuando el chilenito ya está sobre ellas. Sin darle mucha importancia, avanzo hasta llegar a mi tapete. El piso es de madera y cruje al caminar por algunos tablones, donde empiezo a poner mis cosas. Limber también se hace presente; entra y prende un par de velas en el centro del lugar, donde hay algunas piedras y se encuentra el búho de madera, guardián del lugar.

Ya estamos todos listos. De una loma frente a la entrada de la maloca baja el maestro Winston Tangoa Chujandama con una lámpara en su mano y todo su ropaje de maestro curandero vegetalista. Saluda a todos los presentes, nos pregunta cómo estamos y da unas palabras, que siempre es importante ponerles atención, ya que son como decimos acá coloquialmente “un spoiler alert” de lo que se verá en la noche. Nos desea fuerza a todos y que Dios y la sagrada madrecita ayahuasca nos acompañen.

Pasado el tiempo de habernos servido a todos la medicina, el maestro carraspea la garganta, le da un trago a su botella de agua, toma su maraca y empieza a icarear:

“Dun dun dun dun dun dun duuunnn dun dun dun dun dunnnn duuuunnnnn

Ah ah ah aah aaah, eh eh eh eeeeh ehh eeeh

Vueltaremo vueltaremo, linda linda medicina,

Cuidaremo cuidaremo, amigo irunangona,

Ora yai ora yai, ora yai marere

marere marere marere marererereeeeeemmmm

Ñuqa nami cayaremo, madrecita ayahuasca

Legítima curandera, legítima medicoini,

Ora yai ora yai, ora yai marere

marere marere marere marererereeeeeemmmm”

En la selva del Perú, el "ícaro" es la melodía utilizada por los curanderos durante sus ceremonias. Sin una traducción literal en castellano, quechua u otras lenguas locales, su significado es profundo y esencial. El ícaro es el vehículo de la energía personal del curandero, simbolizando su poder y sabiduría, como decia la Dra. Rosa Giove ϯ.

El ícaro es fundamental en la práctica curativa amazónica, ya que se pueden invocar a las plantas, animales, abuelos, espíritus y fuerzas de la selva. Dice mi maestro que con los ícaros un curandero tiene la capacidad de aumentar la mareación o detenerla, botar enfermedades, aliviar dolores físicos, espirituales y mentales, romper bloqueos, dar protección y bendiciones.

Los ícaros te los da la madre selva, a través de sus plantas maestras, por medio de sueños, visiones y sonidos. Son únicos y pueden ser transmitidos al aprendiz o descendientes que también estén comprometidos con el camino de las plantas.

La letra de los ícaros suele ser sencilla, mencionando plantas maestras, animales y elementos locales con poder simbólico, como ríos, montañas y tópicos religiosos. Se pueden cantar en quechua, castellano, dialectos locales o combinación de todos estos. La tonada puede ser vocalizada o con maraca, para potencializar su fuerza y contundencia.

Se dice que los ícaros actúan de manera similar a los mantras orientales, influyendo en centros energéticos a través de la vibración sonora. Dice el maestro Winston que la ayahuasca dicta el ícaro a cantar según lo que se necesite en ese momento de la ceremonia. Uno siempre debe estar bajo el efecto de la mareación para hacerlo. Este se canta desde el corazón escuchando a la medicina, siendo claro, llevando el ritmo, preciso. También comenta que no es necesario tomar clases de vocalización o ser cantante para hacerlo, siempre y cuando uno le haga caso a la madre planta con humildad, porque, así como el ícaro nos da, también puede tener efectos adversos en una sesión manifestando oscuridad.

Cada año vamos a dietar al centro Situlli, con nuestro maestro Winston. Ahí hemos tenido oportunidad de entender un poco más acerca de los ícaros y las plantas maestras. Si tú estás interesado en hacer una dieta, llámanos o escríbenos y con gusto te damos más información.