Enseñanzas del maestro Winston en ceremonia, Noviembre 2023.
Estas fueron las palabras de mi maestro Winston al cierre de la ceremonia, fue la ultima ceremonia que hizo en Mexico, esperamos pronto regrese a estas tierras.
J. Armando Razo Q.
3/22/20265 min read


Quiero compartir estas palabras con mucho agradecimiento, en noviembre de 2023 tuvimos la oportunidad de estar con nuestro maestro Winston Tangoa Chujandama en su visita a México. Fue algo muy especial para mí, porque también en esos días inauguramos Centro Bachuja, y qué mejor manera de hacerlo que con una ceremonia con la sagrada planta.
En esos días vivimos un trabajo muy bonito y muy profundo, y me siento muy agradecido por haber tenido la oportunidad de estar ahí y de seguir aprendiendo.
Fue super especial, porque Winston, más que un maestro, es parte de mi familia. Y dentro de mi sistema de creencias, la familia representa un pilar y una base fundamental de la vida.
Palabras del Maestro Winston al cierre de la ceremonia en Ensenada, Baja California, el dia 18 de noviembre.
Buenos días.
Primeramente, agradecerles a ustedes por la paciencia, por el trabajo que han hecho, por la humildad que han tenido para venir acá. Estoy muy contento de ustedes. Muy contento.
Creo que hemos podido limpiar muchas cosas que teníamos guardadas adentro. Y creo que para ustedes ha sido una bendición venir acá. Ha sido un propósito. Algunos vienen de tan lejos también. Y así también yo vengo de lejos, ¿no?, para ayudarles a ustedes.
Cada uno ha hecho su trabajo personal. Cada uno ha vivido su experiencia. Y no ha sido necesario ver grandes cosas, porque lo importante es que cada uno ha trabajado físicamente a su interior. Cada uno ha buscado lo suyo, ¿no?
Las personas que vinieron con diagnósticos diferentes, con procesos diferentes, la planta ha hecho su operación, como les digo. La planta hace su curación. Por la humildad de llegar acá. Por la fuerza para curarse, para sanar heridas. Yo digo: la curación, la planta hace su curación para ustedes.
Cada uno es dueño de su persona. Cada uno busca lo que necesita en la vida. Cada uno siente lo que va a crecer. Y aquí ustedes se ponen limpios. Energéticamente. Espiritualmente. Se van sanos.
Quiero que ustedes aprendan a vivir, aprendan a sentir, sean comunicativos, como dice el amigo, con la familia. Sí, en la vida todos tenemos familiares, pero hay que saber vivir también, ¿no?
Y también agradecerles a los compañeros músicos, mis hermanos, a todos los integrantes de Mariri. Me da mucha alegría. Y también un poco de tristeza, porque también es emoción para mí.
Bueno, la vida es eso, ¿no? La vida nos ayuda a reencontrar. Encontramos amigos, amigas en la vida. Y siempre nosotros, como curanderos o curanderas o ayudantes, tenemos la misión de hablarles a ustedes, de colaborar con ustedes. Nosotros no somos mezquinos. Tampoco yo soy una persona egoísta. A mí siempre me ha gustado compartir, así como comparto con ustedes.
Estoy contento de todo, de mis amigos de Mariri, por traerme acá. Yo también vivo lejos, ¿no? Y también regreso, porque tengo allá trabajo que me está esperando, pacientes, gente que va a dietar. Entonces uno va, trabaja, comparte, y vuelve a su trabajo, ¿no?
Y voy a agradecer acá a Santiago, que es mi alumno también. Ha sido mucho tiempo ahí, en la selva. Es un hombre que tiene trayectoria en la vida. Tiene fondo. Tiene camino.
La planta nos hace conocer.
La planta nos hace despertar.
La planta nos ayuda a caminar.
La planta nos ayuda a reír.
La planta nos ayuda como a bailar.
Y eso. Cada uno hace su trabajo. Cada uno ha despertado su corazón. Cada uno ha introducido, ha penetrado con la planta. Como dice Dios: con tu fe, la planta ha trabajado. Con tu fe, la planta ha curado. Con la fe que tienen, la planta les ha operado.
Estoy muy contento de ustedes, que han aprovechado.
También les quiero pedir disculpas. De repente les he fallado. De repente he hecho mal mi trabajo con ustedes. Me pueden decir. Yo también aprendo. Pero estoy contento de ustedes, de todos mis amigos.
Y bueno, ojalá que no sea la primera y la última, ¿no? Ojalá podamos decir: el próximo año. Porque de repente uno llega a su casa y se muere, nos morimos, ¿no? Así es la vida. Para eso están los alumnos, para eso están los que aprenden, para que sigan esa senda de las plantas. Así mi abuelito ha muerto, y yo sigo su camino. Yo muero, y mis hijos siguen mis caminos. Así es el linaje de la vida.
Bueno, me voy contento y feliz de esta hermosa tierra de Ensenada. Muy feliz. Ahora tengo el orgullo de ir a comer en el mar. Hoy día voy a comer en el mar. La vida es eso.
Si hay alguien que te aprecia, bueno. Si alguien no te aprecia, también igualito. Está bien. Si alguien te quiere regalar, recibe. Si alguien te odia, recibe también. Si alguien te viene con mal, recíbelo. Sonríelo. Si alguien habla a tus espaldas, no te hace daño a ti. El que habla se hace peor daño. Eso depende de la persona. Eso también enseña.
No hay que estar guardando adentro. Si tú guardas tus heridas, tus dolores, vas a vivir con ansiedad emocional. Vas a vivir traumado. Como dice Dios: quiéranse a ustedes mismos.
La planta nos ayuda a dar paz. Nos ayuda también, nos enseña muchas cosas. A veces golpea. Te pega. Así es. A mí la planta me ha hecho muchas cosas en la vida. Muchas. Pero he resistido. He seguido el camino.
Tenemos tres centros en los lugares donde hemos viajado, donde hemos laborado. También me voy contento de ellos. Hemos hecho trabajos. Y también de esta casa me voy contento. Yo creo que ya estoy casero en esta casa, ¿no? Cada vez que venga voy a estar contento, porque nos recibe el dueño de la propiedad, también el amigo colombiano, todos.
Bueno, como les digo, hoy día también viajo lejos. Pero mi corazón queda con ustedes. Voy a viajar a mi tierra. Y bueno, pues seguir siempre pensando en ustedes. En cada ceremonia que hago en mi país, voy a acordarme de ustedes. No piensen que van a estar desamparados. Vamos a estar siempre en conexión.
Alguna duda, preguntan a Héctor, a Omar, a Sedir. Cualquier información, cualquier duda que tengan, porque la planta va a seguir trabajando con ustedes durante los días, las semanas, el mes, depende también de cómo esté su ánimo.
De repente uno dice: “No he podido ver nada”. No importa. Te trabaja en casa. Hay que bañarse siempre, hay que descansar bien, cómodamente, y vas a empezar a procesar nuevamente. La planta sigue procesando.
Por más que algunos han vomitado, la planta está en tu cuerpo. Lo que vomitamos son las toxinas. Lo que vomitamos es la impureza. Lo que vomitamos es la cochinada que tenemos. Este estómago está lleno de alcohol, de pesadez, de chancho, de todo. Necesitamos la planta. La planta te limpia.
Bueno, gracias a ustedes. No quiero cansarles mucho. Cada uno va a viajar seguramente también, ¿no? Y ya en casa, con la familia, con los hijos. Quiero que disfruten el viaje. Quiero que disfruten la vida.
Puedo conversar con ustedes, cada uno puede dar su experiencia, pero estamos cortos de tiempo también por el viaje. La próxima vez, con más anticipación, podemos hacer eso con más calma.
¿Está bien? Muchas gracias a ustedes. Si hay alguna pregunta, alguna cosa que alguien quiere decir breve, me pueden decir, para poder ayudarles y también decir las cosas.
Y también gracias a los amigos de Canadá, de Italia, de Estados Unidos, de Mazatlán, de Los Cabos. Gracias, amigos, por ese gran gesto de venir hasta acá.
